¿Slim, ave de mal agüero?
En la última semana nuestro representante en las listas de Forbes sacudió el escenario público nacional presentando sus predicciones acerca de las repercusiones que la crisis económica mundial provocaría en México, vaticinando aún más desempleo, pobreza, inflación, carestía, etc. etc., a lo que el gobierno federal respondió con declaraciones totalmente opuestas, anunciando que los efectos no deberían ser tan graves, e incluso Calderón acaba de declarar que los efectos negativos de la crisis terminarían a mediados de este año.
¿Quién tendrá la razón, el exitoso empresario o los encargados de dirigir el rumbo político y económico del país?
Si bien es cierto que los efectos de la crisis ya se han dejado sentir, los efectos no han sido aún tan graves como en ocasiones previas (Remember El error de diciembre). Y es que, al parecer, y tal vez solo al parecer, las acciones tomadas por el Banco de México y la Secretaría de Hacienda para evitar que el peso de devalúe aún más han sido las correctas. Aparentemente.
¿Pero por qué?
A mi me da la impresión de que tiene que ver con que estemos en un año electoral. Al nuevo partido oficial le conviene que las cosas no salgan de control. Al menos no antes de las elecciones. Puede ser posible que estén sujetando la economía con alfileres, tal como lo hizo Salinas antes de finalizar su sexenio, solo para que parezca que las cosas están bajo control. Así lograrían convencer al electorado de que son la mejor opción y podrían retener el poder.
La verdad no lo sabemos. Y a los ciudadanos no nos queda más que estar preparados para cualquier escenario. Como siempre.
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