Otra vez los malditos gringos
En una nefasta actuación, la selección nacional mexicana de futbol fue derrotada en su debut en la ronda final de las eliminatorias rumbo al próximo mundial. Pero esto no es para sorprenderse. La realidad es que México ha dejado de ser la minisuperpotencia futbolera en el área de CONCACAF. EEUU nos ha superado gracias a su mayor disciplina en el deporte. Para ellos a diferencia de nosotros se trata de un aspecto cultural y educativo más. Recuerdo a principios de la década de los 90 las declaraciones de alguien quien entonces jugaba un papel poderoso en el soccer estadounidense, odio no recordar exactamente quien fue, pero mencionó: “dentro de unos 15 años, EEUU se convertirá en la primera potencia futbolística de la región”.
Dicho y hecho, ahora no hay forma en que México saque un resultado decoroso contra nuestro vecino del norte. Pero ¿cómo lo lograron? La fórmula se antoja fácil: un plan bien estructurado, realista y con plazos perfectamente definidos que forje una base de buenos jugadores, entrenadores y directivos, e hacer que desarrollen al máximo sus capacidades para mejorar el desempeño de cada uno en su respectiva área. Parece fácil, pero en nuestro México lindo y querido NUNCA se planifica. Vivimos al día, apenas tratando de esforzarnos lo mínimo y siendo mediocres.

Me gusta el futbol pero se ha convertido en algo nefasto y así no lo quiero ver. Y el futbol es solo una muestra de la idiosincrasia mexicana, todos se hallan en una zona de confort: jugadores que tienen asegurado su sueldo jueguen como jueguen, cuerpo técnico al que no le importa un comino el orgullo nacional, directivos a quienes solo les importa las ganancias generadas por las transmisiones de los partidos, comentaristas de TV al servicio de estos mismos intereses y paremos de contar. Reflejado en el ámbito nacional tenemos a burócratas mediocres que no atienden a las necesidades de la ciudadanía, gobernantes a quienes solo les interesa retener el poder para conservar sus privilegios sin mirar por el bien de la ciudadanía y grandes empresarios que solo quieren incrementar sus ganancias a expensas de mano de obra barata. Todo se relaciona.
No es que yo no quiera a mi país, pero no puedo verlo de otra forma. Lo peor, lo peor de todo es que casi todos mis compatriotas están ciegos y no pueden ver la red en que están atrapados, la red tejida por quienes les instan a elegir a la misma clase gobernante y quienes les hacen ver cada semana el futbol soccer.
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