Marcha contra la inseguridad
El día de ayer se llevó a cabo en el zócalo de la Ciudad de México y en diversas plazas importantes de toda la República la marcha contra la inseguridad, en respuesta a la creciente ola de violencia en todo el país. Iluminemos México convocó a miles de personas de todos los estados, en una catarsis contra la delincuencia.
La exigencia es que el gobierno en todos sus niveles realice esfuerzos efectivos para lograr contrarrestar el clima de inseguridad que se respira en todos los rincones de México. Habrá que ver que hacen nuestros gobernantes, a quienes muchos consideramos incapaces de lograr algo significativo al respecto.
No se me ocurre que pueda hacer solo el gobierno y sus institutos de seguridad contra esta situación. Supongamos que en un caso sin precedentes, la policía y el ejército lograran acabar con los delincuentes y los encerraran de por vida en prisión. ¿No sería algo natural que surgieran otros más nuevos y peligrosos de esta sociedad?
Nuestro país está enfermo. Tenemos un serio problema de cultura, desde pequeños se educa a los niños para que sean más ‘vivos’ que el niño del vecino, para abusar del prójimo y obtener únicamente el beneficio personal. A ser corruptos. A aprovecharse de los demás. A efectuar el mínimo esfuerzo. A cruzar a hurtadillas un poco la franja de lo permitido y cruzar a lo prohibido. Y hay quienes no miden la distancia a la que cruzan y van más allá. Y asaltan, roban, matan, secuestran, pues creen que lo que hacen es lo correcto. Pues no conocen las reglas que forman a una sociedad saludable. Es fácil. Mucho más que el trabajo honesto, por el cual difícilmente obtendrían una recompensa suficiente a su talento. Sin educación, únicamente aspirarían a un salario mínimo de hambre.
La única, y más efectiva forma de lograr una sociedad más libre de violencia, es, de una forma casi imposible para es la situación actual de este país: disminuyendo la desigualdad social. México es uno de los países donde la diferencia entre ricos y pobres es de las más amplias en el mundo. Para que haya unos cuantos inmensamente ricos, debe haber miles inmensamente pobres, para que haya alguien como Slim se necesitan miles de campesinos en la miseria en las comunidades apartadas. Cuando logremos erradicar esta situación, tendremos una población con un mayor nivel de conciencia del entorno, que al mismo tiempo se dará cuenta de que merece más que ser un semiesclavo para una gran empresa, y que tiene mayores necesidades y merece más satisfactores, que estos no son privilegios del patrón. Como pobres no les queda más que ser lacayos del régimen, morir de hambre o integrarse al mundo del crimen. Con una cultura deficiente, es fácil saber hacia donde se decantan muchos mexicanos.
¿Quién va a dar este primer paso? ¿El gobierno para ofrecer mejor educación? ¿Los dueños de los medios de producción para ofrecer mejores condiciones a los trabajadores? ¿O la población en general, que despertará de su letargo para exigir mejores condiciones, y cambiar su modo de pensar? Se necesita de un esfuerzo conjunto, de la clase acomodada que se preocupaa por los secuestros a sus seres queridos y por conservar sus privilegios, para que cedan un poco de estos últimos a la prole, del gobierno para que se deje de una vez por todas de tonterías y legisle para la gente, y sobre todo, de la problación en general, para que cambie su actitud, y deje de ser tan mezquina.
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