El Chico Superpoderoso

México vive la era donde las apariencias y la cuna de oro cuentan más que ninguna otra cosa. El elitismo al que nos ha orillado el gobierno conservador mexicano nos ha llevado a poner a un niño bonito en la principal secretaría de estado que se exhibe en las páginas de sociales de revistas y periódicos, sin importar la polémica a la que se ha llegado por definir su nacionalidad, pues a todas luces es español.

Mouriño en Quien

Se dice que estará en ese puesto precisamente para facilitar la privatización (o bueno, la entrada de inversión extranjera…) de Pemex dada la experiencia que tiene su familia en contratos con el gigante petrolero.

Dejando de lado el debate sobre su nacionalidad, me parece más grave el vedettismo al que han llegado a caer algunos miembros de la política como él, presumiendo sobre el uso de ropa y calzado carísimo, de marcas lujosas, los antros que frecuenta, sus bebidas favoritas, la vida privada que llevan y mil detalles que a la gente no debería de importarle y que ellos deberían reservar para sí mismos, aunado al hecho de que haya personas que sigan estas importantes noticias con verdadero fervor.

Me fascina en particular este artículo sobre como entender a la derecha de donde reproduzco este párafo:

La derecha acepta nuestra condición de sociedad mestiza y admite posiciones nacionalistas; la ultra-derecha, en cambio, es colonialista: admira lo hispano y desprecia lo indio, acepta y promueve la subordinación con los Estados Unidos.


Bienvenidos al S. XXI, la era de las apariencias.

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