10 años de OK Computer

En 2007 se cumplen 10 años ya del lanzamiento del que innegablemente es uno de los mejores discos de todos los tiempos (y que algunos pensamos es el número uno).OK Computer marcó un giro en la música de Radiohead, quienesa partir de ese momento no dudaron en experimentar con nuevas atmósferas en sus composiciones. Rock, música de protesta, sinceridad, miedos, deseos reprimidos, júbilo y desesperanza son lo que podemos encontrar en las 12 melodías de este maravilloso álbum. En este disco se mezclan toda una gama de sensaciones, que rayan paradójicamente entre la genialidad y la locura, entre la fé y la desesperanza, entro lo real y lo irreal.

Hace tiempo leí que podría tratarse involuntariamente de la banda sonora del libro 1984 de George Orwell (el cual también recomiendo ampliamente). Si bien puede ser cierto por muchos detalles de la trama, cada quien podrá forjarse una opiníon al respecto.Este disco posee la virtud de ser vanguardista y atravesar de forma moderada las fronteras establecidas, tal como lo hace Pink Floyd en su Dark Side of the Moon, motivo por el cual alfunos críticos han hallado similitudes entre ambos. Describe perfectamente los vicios de la humanidad del fin del siglo pasado y los estados de ánimo que provocan los diversos factores del entorno. Los cuales por cierto, siguen vigentes diez años después. Del OK Computer se podrían decir muchas cosas, sin embargo como siempre, todas serán subjetivas, y para mí en particular, es un disco con el cual me he identificado en varias etapas de mi vida. Quienes me conocen lo saben, y saben por qué.

Mis comentarios de los tracks del disco, claro que muy personales.

Para comenzar tenemos Airbag, representando la iironía de que algo tan simple e inanimado como una bolsa de aire nos permite renacer, volver de otro mundo, con tal fuerza, con tal energía por la sensación de tener una nueva oportunidad que podemos salvar el universo.

El primer sencillo, Paranoid Android, se trata de la Bohemian Rhapsody de los 90s, pero en vez de relatar el éxtasis fatídico del poner fin a una vida y sus consecuencias, nos envuelve con sonidos medievales y sintetizados en la soledad y el vacío que implica la vida moderna, con su sociedad de consumo y su superficialidad, que finalmente termina por llevarnos a una terrible depresión al darnos cuenta de que esos falsos valores no nos satisfacen.

Continuando con Subterranean Homesick Alien, con lo cual la agrupación británica nos da una probadita de lo que vendría en sus siguiente álbumes, canciones que parecen carecer de sentido, pero que en realidad desnudan la escencia del ser, esta en particular nos cuenta de un individuo que sueña ser objeto de una abducción extraterrestre, para poder conocer el significado de la vida, solo por finalmente saber que está en lo correcto aunque sus amigos lo tachen de loco. ¿Cuántas veces no nos regodeamos en nuestra arrogancia, en nuestra sensación de superioridad por sabernos concedores de una verdad o de un conocimiento que el grueso de la gente no comprendería?

Avanzado ya el disco, tenemos en cuarto lugar a Exit Music (For a Film), melodía que aparece en el soundtrack de Romeo y Julieta. Esta relata lo que al quinteto de Oxford le hubiese gustado que fuera el final de esa novela, que finalmente los amantes pudieran estar juntos luego de haber escapado de todos los prejuicios de sus familias y personas que les rodean. Y lanzando una maldición para que sus reglas los maten. Imposible evitar la sensación de estremecimiento en la sentencia: ‘we hope that you choke, that you choke’. Esta debe ser una de las canciones con mas covers de esta agrupación.

En el quinto track, para recuperarnos de la embiaguez provocada por Exit Music, aparece una de las canciones con la letra más deprimente aque haya escuchado, Let Down, solo el título bastaría para describirla. De nuevo comienza por detallar detalles del modus vivendi contemporáneo, la rutina, la gente y lo vacío de sus vidas, lo que provoca sentirse ‘aplastado como un insecto en el suelo’. Sin embargo culmina con una sentencia esperanzadora, que nosotros sabemos donde estamos, nos conocemos, y eso nos permitirá levantarnos, que ‘crezcan nuestras alas’ para al final alzar el vuelo, aceptar la realidad y seguir con nuestra atormentada vida.

Luego tenemos a Karma Police, una de las canciones más conocidas del grupo y con la letra más abstracta. En ella solicitamos a una inexistente justicia divina que arregle nuestros problemas, que elimine a nuestros enemigos, que haga fructíferos nuestros esfuerzos, solo para al final terminar dándonos cuenta de la cruel realidad, de que mientras hacíamos nuestras peticiones estábamos cayendo en un momento de irracionalidad, pues nadie nos oye, para finalmente acabar sumergidos en la desesperación y la locura de saber que no hay quien atienda nuestras súplicas.

Habiendo cruzado la mitad del disco, tenemos en la séptima pista otro atisbo de experimentación. Fitter Happier, sin música, solo con un oscuro sonido de fondo y voz generada por computadora, relata de forma ridícula el estilo de vida de un típico yuppie, tan ensalzado en la década pasada. En mi opinión se trata de un complemento de Paranoid Android, detallando lo inútil de la persona que en apariencia es el modelo a seguir en la sociedad moderna.

El octavo track continúa con la crítica social, pero ahora se pasa a la política con Electioneering. Esa palabra bien podría describir la ¿ciencia? que usan los partidos políticos para manipular el inconsciente colectivo y lograr que las masas se declaren en favor de algún candidato en particular. Y es que en realidad la política, lejos de ser el medio por el cual a la ciudadanía se le informe los pros y contras de tal o cual forma de gobernar, se trata de lograr simpatía por algún candidato (o lo contrario en el adversario) dejando de lado lo verdaderamente importante que es el plan de gobierno. Radiohead bien dice que solo se trata de negocios, y decir las cosas correctas.

Ya para la recta final seguimos con Climbing Up The Walls, otra melodía de atmósfera oscura, que provoca en quien la escucha recordar algunos de sus miedos, para que los busque sin conseguirlo, pues solo podrá hallar las consecuencias que le provocan. Y en el momento menos esperado, aparecerán para aterrarlo y destrozarlo. El alarido final de desesperación junto con la musicalización en ese momento no tiene igual.

Para el décimo track tenemos a No Surprises, la cual en sus engañosos arreglos de canción de cuna esconde la escencia de un espíritu triste, cansado, abatido y desconsolado, siguiendo la pauta de Karma Police, pero esta vez resignado y resuelto a cortar de forma definitiva con su sufrimiento, dispuesto a abandonar todo, a usar el último hálito que le queda para dar comienzo a una nueva vida, pero esta vez alejado de todo el ambiente que le hace sucumbir. Frecuentemente nos sentimos de esa forma, en la que un cambio de vida nos parece la mejor opción. La pregunta es ¿cuántos de nosotros realmente tenemos el valor de realizarlo?

En la penúltima canción está Lucky, la única melodía que podríamos catalogar como ‘feliz’ en este disco. Al ser la letra abstracta es difícil mencionar una interpretación, pero bien podríamos entender el ruego de un amante que siente la fé en que su objeto de deseo le puede salvar de todas sus desgracias con su afecto. Solo necesita un poco de ella para poder continuarpor su camino en la vida, y que su sufrimiento sea más llevadero, y está a punto de conseguirlo.

Finalmente tenemos a The Tourist. De nuevo oimos lamentos por las desventuras que la vida nos ha ocasionado, en parte por cosas que están allí pero de las que solo nosotros nos damos cuenta.

Este es, en resumen, un disco para gozar entristeciendose a solas en una tarde nublada. Diez años, y sigue vigente.

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